Mediación y arbitraje para empresas

El mundo empresarial, y más en la situación de crisis actual, es un campo abonado para la existencia de conflictos, cuya solución pasa habitualmente por el ámbito judicial, con procesos prolongados en el tiempo, elevados costes económicos para las partes litigantes e incertidumbre en el resultado.

Conflictos como…

  • Los derivados de la ejecución de un contrato: discrepancias en la interpretación de cuándo se consideran cumplidas las obligaciones, las consecuencias de dicho incumplimiento, renegociaciones de cláusulas contractuales…
  • Conflictos entre empresas y agentes de distribución o comerciales: discrepancias sobre cumplimiento de objetivos mínimos de venta, o pactos de exclusividad, o metodología de trabajo, o liquidación de pagos.
  • Conflictos entre directivos y/o administradores: sobre competencias, interpretación de decisiones tomadas en consejo, plazos para ejecutar determinadas acciones…
  • Responsabilidad por daños provocados por un producto o servicio defectuoso
  • Conflictos internos en empresas familiares, en donde dos o más miembros de la familia comparten responsabilidades de gerencia-dirección, y no coinciden en la línea a seguir (añadiendo la tensión que puede generar dentro de la familia el tomar partido por uno u otro bando), disolución y liquidación de la empresa familiar…
  • Conflictos entre socios de la misma empresa: con prácticamente los mismos problemas que los enunciados anteriormente, pero sin el componente de relación familiar.
  • Conflictos relacionados con acuerdos internos, que son impugnados por uno o varios socios.

Mediación y arbitraje: la gran alternativa

Todos estos conflictos a los que hemos hecho mención pueden resolverse a través de la mediación o el arbitraje. Reducción de tiempo, de costes y, en el caso de la mediación, sin que exista imposición de ninguna solución dictada por un tercero que no sea expresamente aceptada por las partes.

 

 

 

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