Mediación y arbitraje para particulares

El ámbito privado es en numerosas ocasiones foco de problemas y conflictos, para cuya solución no se desea recurrir a los tribunales, porque no se consideran de suficiente entidad como para acudir a esa vía, o por los costes económicos y de tiempo que ello supone.

Conflictos

  • Amistad y convivencia: conflictos entre personas con una relación de amistad o que comparten un mismo espacio de convivencia sin que sea familiar (pisos compartidos, compañeros de trabajo…).
  • Actividades económicas: conflictos derivados de relaciones comerciales cliente/proveedor, comunidades de vecinos/empresas de mantenimiento u obras, molestias por ruidos u horarios de comercios y/o establecimientos de hostelería.
  • Familiares: conflictos entre familiares con motivo de la convivencia, de una herencia, por el cuidado o atención de personas, entre parejas.
  • Asociativos: conflictos entre socios de un club deportivo, una asociación cultural, una sociedad gastronómica…
  • Alquileres: conflictos entre inquilinos y propietarios que surjan por retrasos en el pago de la renta, por obras necesarias del piso o local (mantenimiento o adecuación), por la duración y/o extinción del contrato, por compensaciones…
  • Responsabilidad en servicios profesionales y ejecuciones de obra: negligencias médicas, defectos en inmuebles (por responsabilidad de arquitectos, aparejadores, promotores, constructores, empresas de reforma)…
  • Reclamaciones de daños por responsabilidad civil: accidentes, negligencias…

Mediación y arbitraje: la gran alternativa

Estos conflictos pueden resolverse adecuadamente a través de la mediación o el arbitraje. Reducción de tiempo, de costes y, en el caso de la mediación, sin que exista imposición de ninguna solución dictada por un tercero que no sea expresamente aceptada por las partes.
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